Un préstamo personal es un producto a través del cual el cliente de un banco, caja o entidad financiera puede recibir una cantidad de dinero que devuelve en cuotas periódicas con unos intereses acordados. En estos casos, no se exige una garantía especial, como un inmueble como en los préstamos hipotecarios, la garantía son todos lo bienes presentes y futuros. Son préstamos que se suelen utilizar para la obtención de bienes como vehículos, reformas importantes del hogar, apertura de negocios, celebraciones como bodas, viajes etc.
Cada entidad, cuando recibe una solicitud de préstamo demanda unos requerimientos determinados, dependiendo de las características del crédito y del cliente que lo solicite. Ser mayor de edad. Y para comprobar estos requisitos que se deben cumplir pedirá todo tipo de documentación para determinar la viabilidad de la operación. Entre otros, evaluará el total de ingresos que percibe el cliente, todos los bienes que posee con los que responderá en caso de impago, su historial crediticio como no aparecer en ningún fichero de impagados como el ASNEF o RAI. Las personas con contrato indefinido con antigüedad en una misma empresa, los funcionarios o empleados públicos optarán más fácilmente a este tipo de préstamos que un autónomo, desempleados o con contrato temporal.
Una vez haya estudiado la entidad financiera toda la documentación, si es viable, presentará al cliente una oferta vinculante con vigencia máxima de dos semanas y donde se detalla todas las condiciones del préstamo como cantidad a prestar, interés, la duración, comisiones de apertura, de amortización anticipada, o demora. Una vez firmada la oferta vinculante se firmará en Escritura ante notario o una póliza ante un federativo público.